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La dehesa y la crianza: el origen natural de Cinco Jotas

La dehesa: un ingrediente esencial

La calidad de un Cinco Jotas comienza en la naturaleza.

En el corazón de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche, la dehesa ofrece un entorno único formado por encinas, alcornoques, robles y quejigos, además de plantas aromáticas y frutos silvestres.

Este ecosistema, incluido por la UNESCO en la Reserva de la Biosfera, cuenta con un microclima singular. La combinación de frescura y calor, humedad y sequía, brumas y horas de sol crea unas condiciones excepcionales para la crianza del cerdo 100% ibérico y la posterior curación de los jamones.

La vida en libertad y la alimentación natural

Durante la montanera, el cerdo 100% ibérico recorre la dehesa en busca de bellotas. Puede llegar a recorrer hasta 14 kilómetros diarios mientras se alimenta de los recursos naturales de su entorno.

La bellota, rica en ácido oleico, es uno de los elementos esenciales de la alimentación del cerdo ibérico y contribuye a la textura, el aroma y el sabor característicos del Jamón de Bellota 100% Ibérico.

Además, los animales se alimentan de otros recursos naturales de la dehesa, como frutos silvestres, raíces, setas, hierbas, plantas aromáticas y frutos secos.

En Cinco Jotas, cada cerdo dispone de más de 2 hectáreas de dehesa, dentro de una ganadería controlada y no masiva que respeta el ritmo natural de la crianza y el entorno.

El resultado es un producto en el que la naturaleza desempeña un papel esencial: una experiencia gastronómica única nacida de la unión entre la dehesa, el cerdo 100% ibérico y el saber hacer de los maestros.

 

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