La dehesa de Lazo
La dehesa: el ecosistema donde nace el mejor jamón ibérico
Cuando hablamos del jamón de bellota 100 % ibérico, solemos pensar en su sabor, su aroma o su textura. Sin embargo, gran parte de su calidad tiene su origen en un entorno natural excepcional: la dehesa.
Este paisaje, característico del suroeste de la Península Ibérica, es mucho más que un bosque. Se trata de un ecosistema creado a lo largo de siglos en el que conviven naturaleza, ganadería y sostenibilidad.
Un paisaje único
La dehesa está formada principalmente por encinas y alcornoques que producen las bellotas de las que se alimentan los cerdos ibéricos durante la montanera.
Además, alberga una gran biodiversidad y constituye uno de los espacios naturales mejor conservados de Europa.
El hogar perfecto para el cerdo ibérico
Los animales viven en libertad, recorriendo diariamente grandes superficies de terreno en busca de alimento.
Este ejercicio constante favorece el desarrollo de la musculatura y contribuye a la infiltración de grasa, una de las características más apreciadas del jamón ibérico.
Un equilibrio sostenible
La relación entre el cerdo y la dehesa es beneficiosa para ambos.
Mientras los animales aprovechan los recursos naturales del entorno, contribuyen al mantenimiento del ecosistema, ayudando a controlar la vegetación y favoreciendo el equilibrio natural del bosque mediterráneo.
El origen de un producto excepcional
Sin la dehesa no existiría el auténtico jamón de bellota 100 % ibérico.
Por eso, preservar este entorno significa también proteger una tradición gastronómica única que ha convertido a España en un referente mundial en la elaboración de productos ibéricos.